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Zoocosis · Estela de Castro

33,65 €
Impuestos incluidos

Edición de 300 copias:

100 copias encuadernadas con tapa dura intervenidas con cemento. Firmado. Las 30 primeras reservas incluyen una fotografía a elegir entre 6 animales diferentes del proyecto, impresa en 20x25cm y firmada por Estela de Castro.(*)

200 copias encuadernación rústica. Las 50 primeras reservas incluyen una fotografía del proyecto impresa en 10x15cm y firmada por Estela de Castro.(*)

108 páginas. 17 cm x 24 cm.
Papel Symbol Tatami Ivory de 130g.
Papel vegetal Traslucents de 100g.

Envíos a partir de Diciembre 2020.

* Fotografías impresas con tinta Epson Ultrachrome Pro10 sobre papel Ilford FB Warmtone Baryta Mate 310g.

El 15% del importe del libro será donado a los santuarios de animales: Amores peludosAnimal Rescue y Santuario Gaia

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La primera vez que fui al zoo tenía 2 años, mis padres nos llevaron a mi hermana y a mi. Lo descubrí viendo el álbum familiar, supongo que pasé un gran día. Era verano. No recuerdo nada. Por aquel entonces, no se oía hablar de maltrato animal o de especismo.

Mi segunda vez, tenía 9 años, fue una excursión del colegio, pero seguía sin haber oído hablar de maltrato animal, y mucho menos, de especismo.

Fue un día muy feliz, o eso creo, hace poco encontré una foto de ese día y todos sonreíamos, hacía sol. Recuerdo ver la actuación de los delfines, estaba sentada comiendo unas galletas con forma de corazón, de los delfines, no recuerdo nada.

La tercera vez que fui tenía 37 años, llovía y hacía frío. Ese día fui con mi cámara, quería volver a ver aquel lugar donde estuve de pequeña y fotografiarlo. Ese lugar donde me dijeron que los animales eran felices y que, si no existiera el zoo, se extinguirían.

Pero aquella vez ya había oído hablar de maltrato animal y de especismo. Ya por aquel entonces, sabía que aquel lugar no era su lugar. Sabía que aquellos animales no debían estar encerrados. Y durante tres años recorrí varios zoos para darles voz a través de mis fotografías y en todos ellos, vi lo mismo.

Vi tristeza, soledad y apatía, vi animales caminando en círculos, deambulando de un lado a otro haciendo siempre el mismo recorrido, vi rapaces atadas a una piedra en el suelo con una cadena intentado volar, vi animales que deberían vivir en manada, como los lobos, en completa soledad.

Y además, miré a los ojos a los gorilas y también a los chimpancés y ellos me devolvieron la mirada, y les pedí perdón, perdón por invadir su intimidad, perdón por aquel día que fui de excursión con el colegio pensando que aquello estaba bien, que lo hacían para protegerlos, y les pedí perdón por no haberme dado cuenta antes, de que sus vidas, no deberían de ser esas.

Mi tercer día en el zoo, descubrí lo que era la Zoocosis.

BANCO #014
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